En lo que va del año 2026, al menos 93 cristianos han sido detenidos o secuestrados en Yemen por parte de los rebeldes hutíes, según informó la organización internacional Open Doors. De este número, más de 50 fueron arrestados y otros 43 desaparecieron tras ser secuestrados, principalmente en el mes de enero.
Los testigos relatan que los creyentes están siendo sacados de las calles y trasladados a lugares no revelados, donde sufren interrogatorios intensos y torturas con el objetivo de obtener información sobre otras personas de fe cristiana en el país.
Daniel Hodge, especialista en Yemen de Open Doors, describió la situación como una ofensiva que ha generado “mucho miedo” entre la comunidad cristiana local. Muchos han abandonado sus hogares buscando refugio en otras zonas, temiendo convertirse en el próximo blanco de los hutíes.
“Los cristianos en Yemen no comprenden del todo qué motivó esta repentina escalada, pero algunos sospechan que los hutíes —respaldados por Irán— buscan reafirmar su autoridad tras recientes tensiones internas”, señaló Hodge en declaraciones a Premier Christian News.
El experto también recordó que, bajo ciertas interpretaciones del Corán, abandonar el islam se considera apostasía, un delito que en algunos contextos extremos puede ser castigado con la pena de muerte. “Podría tratarse de una convicción religiosa arraigada”, explicó, sugiriendo que los rebeldes intentan “purificar” el territorio de cualquier influencia ajena a su ideología.
Yemen ocupa actualmente el tercer lugar en la Lista Mundial de la Persecución 2026, elaborada por Open Doors, y sigue siendo uno de los entornos más hostiles del mundo para quienes profesan la fe cristiana. Hodge destacó que, en sus más de 30 años de seguimiento a la iglesia en Yemen, nunca antes había visto una oleada de detenciones tan masiva y coordinada.
Recientemente, algunas familias lograron contactar a sus seres queridos detenidos, quienes llamaron desde prisión para solicitar alimentos y ropa básica, lo que evidencia las condiciones precarias en las que se encuentran.
Ante esta crisis, Open Doors ha intensificado su apoyo a la iglesia local, brindando asistencia humanitaria —como medicinas, alimentos y vestimenta— y capacitando a líderes comunitarios para que puedan pastorear incluso bajo presión extrema.
“En este momento, la oración es todo lo que podemos hacer. Pedimos intercesión global por las familias afectadas, por los encarcelados y por su sanación física y espiritual”, afirmó Hodge.
Además, hizo un llamado a orar por quienes viven en constante temor, y para que Dios levante nuevos líderes en medio de la adversidad. Su deseo es que los creyentes yemeníes conserven su fe, reciban sabiduría y continúen compartiendo el evangelio, incluso en circunstancias tan hostiles.
Finalmente, invitó a la comunidad global a clamar para que, “en medio de esta oscuridad, la gloria y las bendiciones de Cristo sean reveladas al pueblo yemení”.
