Con su carisma inconfundible y sus frases inolvidables, Carlitos Balá siguen presente en la memoria colectiva de varias generaciones.
El 13 de agosto de 1925 nacía Carlos Salim Balaá, quien con el tiempo se convertiría en uno de los íconos más queridos y transversales de la cultura popular argentina bajo el nombre de Carlitos Balá. Su carisma inconfundible y sus frases inolvidables siguen presentes en la memoria colectiva de varias generaciones.
Nacido en el barrio porteño de Chacarita, Balá fue mucho más que un comediante. Se destacó como humorista, actor, músico y presentador de televisión. Su carrera en los medios de comunicación abarcó décadas en las que llenó teatros, salas de cine y programas de television.
Con el tiempo, se convirtió en un referente indiscutido del entretenimiento infantil en Argentina. Su icónico flequillo, su “gestito de idea” y el inolvidable “chupetómetro”, lo transformó en un innovador dentro del mundo del espectáculo.
No tuvo una vida fácil
Carlitos Balá no llegó de la noche a la mañana a la televisión. Sus primeros espectadores fueron los pasajeros de la línea 39 de colectivos, donde ensayaba chistes y rutinas para probar su talento. La experiencia fue su verdadera prueba de fuego porque buscaba que los empresarios del espectáculo notaran su potencial para el entretenimiento.
Y talento no le faltaba. Pronto llegó a la radio y luego a la televisión, donde formó un exitoso trío humorístico junto a Alberto Locati (1935-2007), reconocido imitador de las décadas del 50 y 60, y Jorge Marchesini (1931-2012), actor cómico que también trabajó con figuras como Sandro. Juntos dejaron una marca en la comedia nacional de aquellos años.
Con el tiempo, el grupo se disolvió y Balá inició su carrera como solista. Fue entonces cuando encontró una nueva oportunidad en el mundo del espectáculo infantil, donde se consagró con programas como El show de Carlitos Balá y El flequillo de Balá. Así, se transformó en una figura central del entretenimiento familiar argentino durante décadas.
Estilo, creatividad y legado
La creatividad de Balá le permitió inventar latiguillos y gestos que fueron rápidamente adoptados por el público que lo veía en sus programas. Esas expresiones se replicaban en la vida cotidiana, generando una conexión especial entre el humor televisivo y lo diario.
En otras palabras, Carlitos Balá logró transformar lo popular en algo masivo, haciendo que muchas de sus frases y gestos se convirtieran en parte del lenguaje popular argentino. “¿Qué gusto tiene la sal?”; “¡Salado!”; y “Sumbudrule”, fueron una de las frases más recordadas del humorista.
Lamentablemente, Carlos ya no está entre nosotros. A casi tres años de su fallecimiento, el 22 de septiembre del 2022, ocurrido cuando tenía 97 años, su humor sano y sus frases inolvidables siguen presentes en el recuerdo de varias generaciones. Hoy, a 100 años de su nacimiento, su legado de ternura, creatividad y alegría sigue más vigente que nunca.
