Javier Milei | Lo que dejó la visita del presidente en Corrientes

Javier Milei visitó este lunes Corrientes, por primera vez, luego de ser investido con el mando presidencial. Entrevistado por el Club de la Libertad, junto a quienes celebró su décimo aniversario de vida, relató la evolución de su formación desde el ideario keynesiano hasta la perspectiva neoclásica. Indicó que encuentra en la economía austriaca una nueva perspectiva que cuestiona las estructuras de mercado concentradas, y remarcó que la pelea por el cambio real implica enfrentar los desafíos desde adentro y fuera de la política.

Así transcurrió parte del diálogo en el Espacio Los Andes, conducido por Alberto Medina Mendez. 

Hay un primer Javier Milei, con cierta visión, como visión del mundo, y hay un Javier Milei actual con una mirada que ha evolucionado. ¿Cómo empieza esa historia?
-Bueno, yo cuando arranqué como economista de formación base, una de las cosas que tuve fue una formación, básicamente, orientada al keynesianismo, al fulbol keynesianismo, es decir, con misiones de social demócrata, pero con un marco tirando a la izquierda, demasiado rojo, hoy no lo podría soportar casi. Y después hice mi primer postgrado, que fue y la verdad es que como me sentía muy satisfecho con los resultados y con cómo funcionaba esto en la vida práctica esa me llevó a hacer otra maestría que era una maestría mucho más ecléctica de ahí me fui yendo más hacia una cuestión más neoclásica, ortodoxa. Es más, estaba muy contento con todo lo que era la teoría de los ciclos reales y demás. Y nada, pero como todo lo que es tan lindo en algún momento se tiene que terminar, vino la crisis subprime. Y ahí nada, me reencontré con Keynes, no de buena manera. Y me reencontré con Friedman. Ahí creo que crecí mucho profesionalmente. Y en ese momento, me di cuenta que era muy frustrante todo el tema de la coyuntura y demás de que me voy a dedicar a estudiar cuestiones de largo plazo. Entonces, me empecé a dedicar al crecimiento económico. De hecho, me leí cuánto libro anda dando vuelta al crecimiento económico. y ahí me empecé a sentir más satisfecho, además, perdón, si tenía algún problema, como son modelos que están pensados para lógicas de 50 a 100 años, entonces tampoco me preocupaba mucho la coyuntura, pero tarde o temprano algo tenía que aparecer que me rompiera los ojos, y fue cuando tuve que ir a exponer al World Economic Forum sobre crecimiento económico y capital humano y en realidad sobre demográfico y crecimiento y ahí cuando empiezo a revisar los datos de Angus Maddison me encuentro con lo que en economía se llama el Palo de Hockey que lo que hace es el PIB per cápita mundial durante la era cristiana, uno ve que desde el año 0 y el año 1800 el PIB per cápita estaba prácticamente constante, solo había tenido una suba del 40% durante el siglo XVI, es decir, después del descubrimiento de América, y eso daba que la tasa de crecimiento del PIB per cápita era del 0,02%, es decir, Ahora lo interesante es que cuando ustedes llegan al año 1800 el PIB per cápita empieza a despegar y en el mundo vivían 800 millones de seres humanos y lo interesante es que si ustedes lo miran a hoy el PIB per cápita creció más de 15 veces en un contexto donde la población se multiplicó por 8, es decir que estamos en 80 Y eso se va de patadas con algo que la teoría económica considera de manera negativa, que es la presencia de rendimientos crecientes. Porque si yo estoy multiplicando por 8 la población, el PIB per cápita debería haber estado cayendo. Y lo que ustedes tienen es que el PIB per cápita evidentemente creció 15 veces. Eso además implica en términos de teoría económica que estamos en lo que se llaman, técnicamente el nombre es no convexidad, concretamente es que hay estructuras de mercado concentradas y que esas estructuras de mercado concentradas, llamése monopolios, son malas, es decir, los monopolios son malos. En esa situación quiere decir que la teoría neoclásica estaría diciendo que lo que pasó en los últimos 200 Y eso es bastante loco, porque si yo tomo las condiciones de pobreza extrema, es decir, gente viviendo con menos de un dólar diario, el número pasó de 95% a 5%. Entonces la pregunta era, ¿cómo puede ser que algo que haya sacado tanta gente de la pobreza, que haya generado tanto bienestar, cómo puede ser que para la teoría económica eso esté malo? Esa situación era verdaderamente a mí me atormentaba, además llevaba cerca de 23, 24 años dando clases de microeconomía, entonces es como que era muy chocante que algo que había generado tanto bienestar en el planeta, digamos, la teoría económica lo considera que es algo malo, entonces Hake, nuevamente, tuve la dicha de uno de los analistas que tenía en el equipo, que había sido alumno mío, me trajo el artículo Monopolio y competencia de Rothbard. Y yo recuerdo, es un artículo de 140 hojas, me acuerdo que me lo leí en cerca de tres horas y cuando lo terminé de leer dije todo lo que enseñé de estructuras de mercado, hasta ahora está todo mal. Y ahí me di cuenta algunos de los problemas que tiene la teoría neoclásica. A partir de ahí empecé a a interesarme en la economía austríaca. Entonces, en ese sentido, lo que pasó es que en ese libro se predice la crisis del 2014. Y a partir de ahí, bueno, ahí me empecé a ser conocido. Llegué a ser presidente.

EL ANARCOCAPITALISMO ES NUESTRO IDEAL

¿Cómo llegaste a definirte anarcocapitalista?
-Hice un caminito un poquito más largo. Me fui unas cuantas veces al pasto y me pegué unos cuantos golpes. Pero hoy yo naturalmente soy anarcocapitalista, digo aparte estoy orgulloso de ser anarcocapitalista. Y lo que sucede Es que soy loco, pero no soy boludo, no como vidrio. O sea, hay una frase muy linda de Milton Friedman. Si usted se fija, hay distintos tipos de liberales. Dice, los hay clásicos, los hay minarquistas, y si usted se fija, los hay anarquistas. Vaya que lo sabía, si el hijo es anarco-capitalista. Así que sabía bien que había liberales anarquistas. Entonces, ahí la cuestión es dónde uno se para. Hay un libro maravilloso, que es del año 71. En ese contexto, ellos lo que dicen es, nosotros no escribimos sobre el modelo de equilibrio general y competitivo porque sea una buena representación de la realidad, sino que planteamos esto como un marco normativo para hacia dónde ir. Y yo tomé eso, digamos, con el anarcocapitalismo, ese anarcocapitalismo es nuestro ideal. Y la realidad es que estamos tan lejos de ese ideal; que la verdad es que todas las discusiones entre liberales, el liberalómetro y todas esas tonterías lo único que hacen es ser funcional a los rojos y a los estatistas, que son peleas que no tienen sentido, o sea, porque la realidad es que cuando uno toma las restricciones, hay muchos que dan recomendaciones en el vacío, sin contemplar lo que se llama condición de estado, que es la vida real, qué sé yo. A mí me gustaría una mesa ovalada. Pero es cuadrada. Bueno, yo la quiero ovalada. Imaginá que yo te hago un escándalo porque la mesa no es ovalada y entonces me voy.  Hay muchos de esos que ignoran directamente la condición de estado. Es decir, la verdadera es la que es. No importa si me gusta o no me gusta, es la que es. Y después hay otro tipo de restricciones que vos las podés levantar y otras no. No hay nada más cobarde que quedarse de afuera y tirar piedras de afuera. Porque les puedo asegurar que meterse en este barro no es gratis. Es decir, yo he recibido todo tipo de injurias, calumnias. Han dicho cosas verdaderamente aberrantes de mí, de mi hermana, de mi familia. O sea, el sistema se defiende. Una de las cosas que yo descubrí es que la pelea se da desde adentro. Porque la verdad es que si uno quiere ganar el partido, no sé, ya Argentina es muy linda, muy maravillosa, pero yo pongo la pelota en la mitad y por más que grite muy bien y todo, no se mueve la pelota. Porque si los partidos los gana Messi, los ganan los jugadores, entonces, eso de estar tirándole piedra a los propios me parece de mediocres y sobre todas las cosas de cobarde.

EN POLÍTICA, DISPUTAMOS EL PODER REAL

Corría 2020, en la pandemia, y Javier Milei mandó un mensaje, una llamada telefónica y anunció un par de días antes que la batalla cultural era necesaria, pero no era suficiente, y que había que dar el paso hacia adelante. ¿En qué momento hizo ese clic para pasar de esta discusión ideológica?
-Bueno, yo estaba muy involucrado con la batalla cultural. Siempre fui muy cuidadoso con el tema de las restricciones. En eso siempre fui muy prolijo puede ser por mi formación matemática y en un momento yo como parte de la batalla cultural yo vivía de dar conferencias pero para mí era importante tener acceso a los medios de comunicación porque eso es lo que me permitía hacer como una suerte de marketing y eso era lo que me permitía viajar y poder cobrar por las conferencias y llevar un nivel de vida aceptable. Y en ese contexto, yo cuando viene la primer vuelta, en ese contexto nada era obvio que ganaba que era muy difícil levantar y remontar eso y en ese contexto yo no podía creer lo que estaba viendo entonces hacía zapping en la televisión y todos una pelea con Bogiano y entonces se pedía por que los que los liberales fueran censurados en la televisión que no había que darle más espacio y demás y porque le estábamos contaminando la vida a la gente y en ese contexto A mí me encendió una luz de alarma porque ese economista, en realidad ni siquiera es economista, pero… Estaba muy cerca de Leandro Santoro. Y Leandro Santoro en ese momento oficiaba como el hombre de los medios de Alberto. Y después, con lo cual, ahí yo tuve una alerta, y después lo vi a Leandro Santoro directamente pidiendo por que se me censurara a mi directamente. Directamente que se me censurara. Hay casos más groseros, y menos groseros, pero lo ha hecho con Fontevecchia, lo ha hecho con Dugan, donde directamente pedía por la censura de mi persona. Entonces, frente a esa situación dije, se me va a complicar la exposición mediática, se me va a complicar dar conferencias, me voy a quedar sin guita y la voy a estar pasando mal. Entonces dije, bueno, ¿qué hago? Y entonces, un día estaba en una mesa cenando, y en toda la batalla cultural alguien me pone una boleta y me dice ¿dónde están las ideas de Milei acá? Me dice, mira si vos no te metes acá, si vos no le disputas el poder real, acá no pasa nada. Entonces ahí, medio como que nos quedamos desconcertados. Me dijo: vení la semana que viene y me decís. Y cuando nos fuimos con el jefe, dijimos, che, y esto. Y bueno, entonces decidimos meternos. Eso además ocurrió en medio de la pandemia y ahí nos nos decidimos a dar la batalla en el plano de la política y ahí es cuando empezamos, primero arrancamos con Espert y una vez que empezó a andar el proceso sentíamos la necesidad de construir nuestro propio proyecto y fue que nos presentamos en Capital Federal. Yo recuerdo que lo primero que nos dijeron era que éramos muy simpáticos para hablar en televisión pero que no conseguíamos votos. Después de eso nos dijeron que no íbamos a poder formar partido y formamos partido. 

“Después de eso nos dijeron que no íbamos a poder pasar los pasos. Después nos dijeron que íbamos a perder contra el voto en blanco. Después nos dijeron que íbamos a ser vapuleados por la izquierda. Después, frente a que veníamos avanzando fuerte, el señor Larreta creó una lista alternativa encabezada por el traidor López Murphy, que imagino que les duele escucharlo, pero que es un traidor de las ideas. Un señor que, por ejemplo, entre otras cosas, me hacía por su gente tratar de nazi. O decirme que era quicerista de buenas modales, quicerista de derecha o castrista. Alguien que trabajaba para un social demócrata, y que acaba de sucarme a mí. Con lo cual, yo es bueno que sepan quiénes son los que se disfrazan de liberales y son verdaderas basuras que van en contra de las ideas. Y obviamente, eso vale para los que venían atrás en la lista también. Miren, yo les voy a decir algo: hay una frase en mi política que dice que el que traiciona una vez, traiciona siempre, por eso hace poco dije: “Para los traidores no hay tabula razón”. Así que, ahora, cuando lo ven, que quiere hacerse el bueno, tratar de salvar el capítulo 4 de la ley bases, no le crean, en realidad está tratando de dinamitar mi programa económico para que me pegue una piña, porque sigue siendo empleado de la red. Entonces fuimos a la elección, digamos estaba la expresión gente con los anabólicos de la reta, de López Urfi, que estábamos nosotros. La verdad que si le ganábamos por un voto, era un logro fenomenal. Y ellos sacaron 11 y nosotros aumentamos 14 puntos. Así que ahí fue un gran espaldarazo. Y… Además, ellos que eran tan republicanos, hay algo que la gente se olvida que es el jueves anterior a que arranque la noche anterior a que arranque la veda hicieron un cambio en la metodología en la cual se daba el orden de cómo ingresaban a diputados justamente para que pudieran quedar acomodadas las vistas bien y claro y como después el viernes arrancaba La veda no se los podía criticar, no se podía hablar de este tipo de cosas. O sea, para que vean alguien que se la jacta de ser tan republicano lo roñoso que es. Además, en nuestra película… ¿cómo se llama nuestra película? La Revolución Liberal, que estamos cerca de dos millones de reproducciones, ese sí que la vio pero más allá de eso, más allá de eso, un periodista muy muy grosero tratando de provocarme y agredirme cuando estábamos por asumir con victoria me hace una nota y me dice qué podíamos hacer si íbamos a ser dos diputados en 257, es decir que la propia dinámica de la cámara nos iba a absorber a lo cual éramos de insignificancia misma. Y en ese contexto yo le dije que a mí lo que me guiaba era el primer libro de Macabeos 319 que dice que la victoria en la batalla no depende de la cantidad de soldados sino de las fuerzas que vienen del cielo. Si ustedes toman los discursos de la cámara, los discursos más vistos en la historia de la cámara son los discursos que di yo”.

Es decir, ganan a discursos que llevan muchísimos años
-Y cuando la primera dieta, una idea maravillosa que tuvo el jefe, la sorteamos. Se anotaron como un millón de personas para ese sorteo y eso fue, lo hicimos en Mar de Plata, lo hicimos en las escalinatas de costa galana y ese día conmocamos a pesar de lo frío que estaba y ventoso, conmocamos más de 10.000 personas en cerca de 30 países del mundo lo que habíamos hecho. En aquel momento eran como 200 mil pesos y habíamos conseguido la campaña publicitaria más grande del mundo con 200 mil mangos. Habíamos salido en 30 países del mundo. Era una obra de arte. Había mucho potencial y así que nos largamos a la carrera presidencial y a pesar de tener que sufrir la campaña sucia más violenta de toda la historia, o sea dejaron a la de Trump chiquitita por decirlo de alguna manera, lo que yo tengo es un agradecimiento enorme a los argentinos que han confiado en que una solución liberal es posible y que seamos nosotros los que tenemos que estar al mando de conducir esto y para mí eso es un gran honor y un motivo de agradecimiento para todos los argentinos.

Siempre nos dijeron que la batalla cultural tenía poco sentido. ¿Cuánto tuvo que ver ese recorrido?
-Para mí es fundamental. Es que nadie puede dudar que estoy convencido. O sea, ni siquiera estoy convencido. El rumbo está claro. Y eso es importante porque hay un dicho que dice que el que no sabe lo que busca no entiende lo que encuentra. En cambio, cuando uno tiene un ancla conceptual tan clara, eso es una herramienta muy poderosa. Y en ese sentido, como insumo es muy importante, pero la batalla cultural no se tiene que dejar de lado. No es la batalla política o la cultural, es y la cultura. De hecho, nosotros hacemos batalla cultural aún desde la política. Entonces, de repente hay gente que no entiende algunas cosas que hago.  

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