La jornada electoral de este domingo dejó una marca histórica por la baja participación ciudadana. Según datos oficiales, solo el 66% del padrón emitió su voto, lo que representa uno de los niveles más bajos registrados desde el retorno de la democracia en Argentina. De los 35.987.634 electores habilitados, alrededor de 12.235.796 decidieron no asistir a las urnas.
El dato consolida una tendencia que ya se venía observando en los diez distritos donde se desdoblaron las elecciones provinciales entre abril y septiembre, con niveles de participación que en varios casos no superaron el 60%. En Chaco, por ejemplo, apenas la mitad del electorado concurrió a votar el pasado 11 de mayo.
Analistas y consultores políticos coinciden en que el malestar social, la desconfianza en la dirigencia y el deterioro económico son los principales factores detrás del ausentismo. A esto se suman la percepción de corrupción, la falta de propuestas que representen a la ciudadanía, la sensación de que el voto no genera cambios reales y el cansancio frente a campañas cargadas de negatividad y polarización.
El fenómeno, que preocupa por su magnitud, refleja una creciente desconexión entre la sociedad y la clase política, en un contexto de desánimo generalizado y desencanto con las instituciones.
